Irene Perez Piñel






























Sobre  mí


Me llamo Irene y soy veterinaria por vocación y estudié desde bien pequeña durante muchos años para conseguirlo.

Obtuve la licenciatura en la Facultad de Veterinaria de León en el año dos mil, y llevo trabajando desde entonces en clínica de pequeños animales, con perros y gatos. También he cursado un postgrado en Etología y comportamiento animal, y acumulo asistencias a un buen número de cursos, seminarios, congresos, charlas y conferencias sobre clínica general y comportamiento.

Y ya desde principio de los años noventa convivo con perros, comparto con ellos momentos inolvidables y pequeñas historias cotidianas, estamos juntos para lo bueno y para lo malo, y nos hacemos cómplices en el día a día.

De excursión por Los Áncares

He pasado por lo que tú estás pasando. He cometido todos los errores posibles. Me he dejado aconsejar por propietarios bienintencionados y “con experiencia” en los parques, y por propietarios de tiendas de animales “con experiencia”, logrando unos pésimos resultados. He aprendido mucho por ensayo y error (sobre todo por error), además de estudiando, leyendo y escuchando a otros que sí eran expertos en este campo. He recorrido un largo camino para llegar hasta donde estoy, con mis perros, y gracias a ellos.

He tenido cachorros bien criados y adquiridos en el momento justo, y también perros adoptados de adultos, o de viejos, o cachorros ya creciditos y con algunos problemas. Así que lo que cuento aquí y lo que escribo no es solo lo que he estudiado y aprendido, o lo que he visto en los ratos de consulta: también yo vivo y “sufro” en la convivencia con mis peludos. Ellos tiene sus problemas, yo los míos, y hay que encajarlo todo lo mejor que podamos.

Yo empecé como tú y como tantos otros. O peor. A principios de los noventa no había Internet, los libros eran escasos y clónicos (al menos en castellano), y la “sabiduría popular” era la que dictaba cómo educar y manejar a tu perro.

Los textos sobre perros que podían encontrarse en realidad se centraban exclusivamente en cómo adiestrar al perro: todo se puede resolver si tu perro responde bien a las órdenes adecuadas, planteaban. Pero no es cierto. Un perro no es un robot que puedas manejar con un mando a distancia. Muchas de las situaciones cotidianas no se arreglan dando órdenes, sino teniendo a un animal que sepa cómo gestionar el entorno en el que vive y sus propias emociones. Y eso se lo tienes que enseñar tú.

Así que acumulé un error tras otro, una frustración tras otra. Pero también aprendí, y mucho. Y lo primero que me quedó claro es que si algo no va bien con tu perro, tienes que cambiar. No cambiar a tu perro. Cambiar tú. Cambia el modo de pensar, de ver las situaciones, de enfocar el problema. Cambia lo que haces si quieres obtener un resultado diferente. Y así, a base de ensayo y (mucho) error, cambio a cambio, logré grandes avances hasta alcanzar una gran compenetración y una excelente convivencia con mis perros.

Yo me considero una privilegiada, ya que vivo con mis perros en una casa en propiedad, sin vecinos y con terreno amplio. Me los puedo llevar al trabajo. Se vienen conmigo de vacaciones (las pocas veces que me tomo vacaciones), y dispongo de un vehículo grande y acondicionado para que me acompañen a todas partes. Eso siempre es una gran ayuda.

Entiendo que mucha gente no tendrá tantas facilidades, que por otra parte no me han caído del cielo, yo misma las he ido añadiendo a mi vida poco a poco al creerlas necesarias y muy prácticas para una mejor convivencia.

Tú puede que vivas en un piso de tamaño reducido en el centro de una gran ciudad. O en un adosado con un pequeño jardín en una urbanización con otras 300 viviendas junto a una gran carretera. Que convivas a solas con tu perro o que seáis seis en casa (además del perro). Puede que incluso haya un gato. O varios perros. Las circunstancias de cada uno son diferentes, pero todos tenemos algo en común: adoramos a nuestros perros, y queremos lograr la mejor convivencia posible para ser felices juntos.

Y esa es la finalidad última de esta web: ayudar a otros a que entiendan lo que le pasa a su perro y lo que necesita, para poder después enseñarle cómo gestionar las situaciones sociales cotidianas y conseguir resolver los conflictos cotidianos de la convivencia. Sin que para ello tengan que recorrer un camino de más de veinte años plagado de tropiezos.

Puedes aprovechar mi experiencia y conocimientos para lograr avances rápidos en la relación con tu perro, o para empezar con buen pie con tu cachorro y forjar desde el día uno el mejor vínculo posible.

Porque al final, se trata solo de una relación. No de dar órdenes para todo ni de intentar controlar cada movimiento del otro. Convivir con un perro consiste en conocerle, respetarle, comunicarse con él, y lograr que se sienta a gusto a tu lado. El resto surge solo.

Puedes encontrar mucha información útil en el blog. O aprender más sobre comportamiento leyendo los libros y manuales que tienes disponibles aquí.

Si necesitas contactar conmigo, puedes hacerlo por mail.

Espero verte por aquí a menudo.

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