¿ES EL SIBERIANO TU PERRO?


El ser humano ha seleccionado desde hace miles de años al perro para obtener de él el mejor servicio, acentuando ciertas cualidades físicas y de temperamento (y atenuando/anulando otras) que le hacen ser el mejor en el trabajo para el que ha sido seleccionado. Ésta es básicamente la finalidad de las razas caninas: obtener en cada una el mejor físico (no el más bonito, sino el más apto desde un punto de vista funcional) y el carácter más adecuado para realizar un trabajo muy concreto. El que un perro de determinada raza presente con elevada probabilidad cierto tipo de conductas, y rara vez presente otras, es un sistema muy práctico para poder tener un perro de utilidad al que no cuesta apenas esfuerzo enseñarle su labor: está genéticamente predispuesto a realizarla.  Y por lógica, tratar de que un perro de cierta raza realice un trabajo para el que no está dotado ni física ni mentalmente es a menudo imposible, no digamos ya si ese trabajo choca de pleno con las características genéticas de esa raza.

Esto implica que cada raza tiene una función (aunque actualmente rara vez se tiene un perro por su utilidad), y que esa función va asociada a un aspecto físico concreto (el cuál, repito, no es un asunto de belleza física -concepto totalmente subjetivo- sino de utilidad: el husky tiene ese aspecto por ser el más idóneo para realizar su trabajo en un entorno polar). Y estos conceptos son inseparables. No podemos tener un husky con el carácter de un labrador. Ni un pastor belga con el temperamento de un husky.  Cada uno tiene sus características de acuerdo a la función que deben realizar, y es nuestro deber, si elegimos un perro de raza, olvidarnos de su aspecto físico y conocer a fondo sus peculiaridades, ya que éstas, al igual que su color de pelo, su posición de orejas o la longitud de su hocico, están determinadas genéticamente, lo que implica que son difíciles o imposibles de anular o modificar, y tendremos que convivir con ellas igual que convivimos con el pelo, los olores o cualquier otra cualidad física de nuestro perro que pueda  molestarnos. Intentar anular las conducas determinadas geneticamente en un animal, además de bastante frustrante, genera perros desequilibrados e inestables, y por tanto, impredecibles. Nuestro husky será como le marquen sus genes (las diferencias indidivuales vendrán determinadas, sobre todo, por el ambiente en que se críe y por el manejo que le demos). Y si elegimos al husky guiados solo por su belleza física, tendremos sorpresas desagradables. Si lo hacemos sin conocer sus posibles comportamientos genéticos, entonces directamente tendremos muchos problemas. Y seguramente el perro también. Es mejor informarse de cómo es un husky, en su comportamiento habitual, y optar por otro tipo de perro si creemos que no podremos soportar/manejar ciertas cosas que no se podrán cambiar, antes que tener que lamentarse por una decisión caprichosa o impulsiva, o simplemente llevados por criterios superficiales. Hay más de 400 razas disponibles, y todas tienen temperamentos muy diversos que se ajustan a cualquier tipo de vida, personalidad y requisitos/expectativas que tengamos puestas en nuestro nuevo amigo. Olvida el físico, y piensa que en la convivencia, el temperamento del animal será siempre lo más importante.  Una elección incorrecta solo nos dará quebraderos de cabeza.

En torno a estos perros hay muchos comentarios negativos, a menudo de gente con un total desconocimiento de la raza, basados en comportamientos generalmente incomprendidos y a menudo mal interpretados. El siberian husky es una raza peculiar, seleccionada en sus comienzos en unas condiciones muy concretas de un modo muy estricto, por lo que presenta ciertas características casi constantes en todos los ejemplares, que en su día tuvieron una finalidad muy precisa, pero que en climas benignos, con comida diaria y sin necesidad de realizar trabajo alguno están fuera de lugar y resultan con frecuencia contraproducentes para un animal de compañía.

Conocer estas peculiaridades, aceptarlas y trabajar con conocimientos sobre lo que se está haciendo nos llevará a disfrutar enormemente de estos perros, llenos de vitalidad y energía, y claro está, dotados de una gran belleza. Tratar de cambiar lo que es inherente a la raza no solo nos producirá enormes frustaciones a nosotros, sino que nos llevará a tener un animal poco predecible (como cualquiera que vea modificada drasticamente su naturaleza) e infeliz. Si sus cualidades (que no inconvenientes) no nos convencen, es mejor desistir que dedicarse a "hacer experimentos", ambas partes saldrán ganando. En el mundo canino existen más de 400 razas muy diferentes entre sí, buscando entre ellas hallaremos alguna que cumpla de antemano nuestras expectativas.

Desde un punto de vista físico, el siberian husky presenta un hermoso manto que es la admiración de todos si se cuida regularmente. Pero ese manto, que no es un abrigo sino un aislante térmico (que le permite adaptarse tanto al frío como al calor) tiene la "mala costumbre" de renovarse, generalmente dos veces al año, y de modo constante si el animal vive en un lugar con calefacción. Tiene dos capas, una de longitud media y otra lanosa y corta, muy densa, que es la que pierde en cada muda. Eso supone tener pelo por todas partes con cierta frecuencia. Si eres amante de la ropa impecable o no soportas las pelusas, éste no es tu perro. El mejor cuidado que le puedes dar es el cepillado frecuente (mínimo 4 veces por semana), con una carda suave. Así lucirá esplendido, y acortarás las mudas. Durante la época de la "caída", un rastrillo de puas largas permite sacar mucho subpelo de una vez, con lo que estará menos tiempo perdiendo pelo; además, los baños calientes fuerzan esa caída, en caso de mudas difíciles o excesivamente largas hay que recordarlo.

Por otro lado son algo delicados de intestino, sobre todo antes de cumplir el año de edad. Esto es debido a que en los comienzos, su dieta era básicamente grasa y proteína animal, y se seleccionaron los ejemplares que mejor aprovechaban este tipo de alimentación. Ahora la dieta tiene una carga importante de hidratos de carbono, que digieren mal: en cuanto la dosis es un poco alta, el animal se descompone. Si eres de los que gusta premiar a su perro por nada, y le da bocaditos a todas horas, tenlo presente.

En cuanto a su temperamento, hay varias cosas a destacar:

1- Gran confianza en los extraños: en el Polo Norte, un extraño es siempre un amigo, y aquí, también. El siberian husky es un perro confiado, con un nulo instinto de guarda, lo que le lleva a ser amistoso con todo el mundo (¡¡a veces demasiado¡¡). Si te interesa un perro que vigile la casa o que te defienda en una situación delicada, has elegido mal. Un siberiano que merezca serlo JAMÁS atacará ni mostrará agresividad hacia los seres humanos. Antes, al ejemplar que se le ocurría esa idea, se le sacrificaba inmediatamente y sin miramientos. El adulto puede mostrar cierta reserva o desinterés por los extraños, pero nada más. No olvidemos que además, no ladran (o rara vez lo hacen).

2- Territorialidad nula: se criaron como perros nómadas, por lo que su terreno es tan grande como le permitan recorrer sus patas. Una valla no es un límite, y su gran energía unidos a su enorme curiosidad y afán exploratorio le llevarán a salir de paseo con frecuencia. Si no te apetece acompañarle, allá tú, se irá solo. El siberiano no se escapa, sale. Y no considera que deba montar guardia en ningún sitio.

3- Independencia: una cualidad muy apreciada en un perro de trineo, pero bastante despreciada en uno de compañía. El animal piensa por sí mismo, evalúa situaciones y comandos dados por el dueño, y decide según la información de que dispone cómo debe actuar en cada momento. A menudo su decisión no concuerda con la nuestra, pero eso no es culpa suya. En ausencia de instrucciones, el husky es capaz de tomar decisiones sin problemas, generalmente encaminadas al bienestar del grupo (si el grupo sois tú y él, y tu no eres el líder, serán decisiones adecuadas a él, claro). ¿Qué sentido tiene esto?. Imagina un trineo con 12 perros delante, el conductor está a mucha distancia del primer perro (guía). Le da una orden de dirección, el perro empieza a obedecer y se da cuenta de que el suelo cede (por ejemplo hielo poco sólido). El perro evalúa la situación, y decide que la orden no es válida, y elige otra dirección, más segura: acaba de salvarle la vida a todo el grupo. Un perro sin capacidad de decisión y extremadamente "obediente" no hubiese cuestionado nada, y ahora todos estarían bajo el agua. La independencia (que no desobediencia) es una de sus mejores cualidades, si no puedes soportar que tu perro se separe de ti más de medio metro, que tenga iniciativa e ideas propias o que te cuestione a cada minuto, es mejor que eligas otra raza.

4- Estructura jerárquica: esto significa que necesita saber qué lugar ocupa en la vida con respecto a los demás (¿y quién no?), pero tiene que tenerlo muy claro. Junto con lo anterior, la mayor fuente de problemas para todo propietario. El perro busca un guía en la vida desde el momento en que cruza la puerta de nuestra casa (esta raza madura muy rápido psicológicamente, con dos meses empieza a tener las cosas muy claras, no te relajes porque creas que "es muy pequeño para enterarse"). Y ese papel debemos ocuparlo nosotros, o lo hará él. Cada perro tiene un temperamento, y es más fácil convencer a unos que a otros, pero a todos hay que convencerlos. El guía válido es aquel que busca lo mejor para el grupo, que provee de comida, agua y refugio, cubre todas las necesidades de sus miembros (exploración, estimulación mental, juego, ejercicio...), y que mantiene en todo momento la cabeza serena y se muestra seguro de sí mismo, demostrando que sabe lo que quiere en cada momento, y que puede conseguirlo sin violencia. ¿Te ves capaz?. Eso supone un trabajo diario, a realizar desde el primer día. El perro busca a su guía en nosotros, evalúa cada una de nuestras acciones (24 horas al día), y según su escala, decide si somos aptos para ese puesto. Cuanto más acertados estemos en nuestro manejo del animal, más confiará en nosotros, y en consecuencia, menos se cuestionará nuestras decisiones: será más obediente (Educa a tu husky). Esto lleva tiempo (la confianza no se gana en un día) y esfuerzo. Nuestra paciencia (habrá que repetir las cosas mil veces, no por estupidez del animal, sino porque quiere asegurarse de que sabemos lo que queremos, y que no nos contradecimos a nosotros mismos), coherencia (lo que es no, es siempre no, y viceversa) y firmeza (las normas, pocas, claras y de obligado cumplimiento, pero con buenos modos: la violencia nunca es un argumento, él no la usa para "darte órdenes", ver Jerarquía) harán de nosotros unos buenos maestros en la vida del perro. Cuanto más nos alejemos del ideal que está buscando, menos caso nos hará, y más difícil será la convivencia. No hay trucos ni varitas mágicas, o somos así, o el perro se buscará otro guía,y si no lo hay, optará por ocupar él ese puesto. Un husky será tu amigo, nunca tu siervo, no lo olvides.

5- Instinto de caza: o como quieras llamarlo. El husky persigue, atrapa y hace pedazos todo aquello que se mueva y no sea de su especie o humano. Se pueden conseguir amistades interesantes si se le presenta regularmente la especie animal cuando el perro tiene menos de 4 meses, pero ojo, no suele ser extensibles a otros individuos de esa especie: si adora a nuestro gato, nada le impide perseguir a los gatos callejeros. En sus tiempos, el husky, tras la jornada de trabajo, era soltado para que "se buscara la vida", cosa que hace extraordinariamente bien. Ahora no hay hambre, pero la necesidad de cazar sigue latente, y hará uso de ella a la menor oportunidad. Desde lagartijas hasta ciervos, todo es susceptible de ser perseguido, pero el perro pronto aprende que la fauna doméstica es mucho más fácil de atrapar, poniendo especial énfasis en ovejas, cabras y gallinas. Puedes tratar de dominar la situación, pero nunca lograrás anular el instinto (cuidado con las descargas electricas -collares-, a menudo las asocian al lugar, y no a la especie que las "produce"). Para ahorrarte enfados (que no hacen sino destrozar la confianza que el perro puso en ti, además de confundirle) y disgustos con los ganaderos, te recomiendo que no sueltes al perro en lugares donde pueda haber ganado o gallinas, gatos, etc. Si no conoces el sitio, investiga antes de darle libertad, y si ya lo conoces, manten los ojos abiertos, puede haber cambios. En zonas de fauna salvaje, la cosa es más sencilla, siguen rastros y a menudo encuentran algo perseguible, pero si has logrado su confianza, es muy probable que a los pocos minutos dejen la carrera y vuelvan a tu lado, pero de nuevo atención, España es un gigantesco coto de caza: cebos envenenados, cepos y cazadores que disparan sobre todo lo que se mueve (personas incluidas), y corres el riesgo de perder a tu perro para siempre.

6- Resistencia: el siberiano es, ante todo, un perro de trabajo. No importa que todos sus antepasados conocidos se seleccionaran en un ring de belleza, da igual que nunca tiraran de un trineo ni pisaran la nieve. La morfología que se busca al optar por unos ejemplares en lugar de otros es la que permite a esta raza realizar un gran esfuerzo físico con el mínimo "combustible" y en condiciones adversas. Y ese peluche que tenemos en el salón es capaz de estar tres días sin apenas comer, arrastrando una carga por la nieve durante más de 100 km diarios y durmiendo al raso, y todo eso sin pestañear. Cuando no se le pide tanto al perro, nos encontramos con un balance de energía positivo, y esa energía debe salir por algún lado. No vale el "tiene un terreno de x metros cuadrados para él solo", además de ejercicio necesita una gran estimulación mental (el mismo sitio siempre resulta sumamente aburrido). Y un perro aburrido y lleno de energía es un auténtico terremoto. En casa, esa energía es utilizada para destrozar el mobiliario (y hablo de sofás, camas, etc.) y aullar durante horas (si se siente solo). En el jardín, el objetivo serán las plantas y el suelo (es un cavador nato: madriguera y refugio para protegerse del frio/calor o alimañas en el subsuelo le llevan a cavar durante horas, en todos los sitios imaginables), y en última instancia, la valla, que puede ser mordida, saltada o bien pasada por debajo con el fin de satisfacer dos importantes necesidades: ejercicio y estimulación. La solución es obvia pero agotadora: nuestro perro necesita ejercicio en cantidades muy generosas, considerando que debemos cubrir también el que haya estímulos interesantes (variar las zonas de paseo con frecuencia, y las actividades que realicemos también). Yo he optado por tres circuitos de paseo, que recorro por la mañana, a mediodía y por la noche, un mínimo de una hora cada uno (dos por la noche), y los fines de semana hacemos algo diferente. Con esto logramos un perro que llega a casa cansado, y un nórdico cansado es un nórdico feliz (y que pasa el resto del tiempo durmiendo). Adios a muchos de sus "problemas" de comportamiento.

7- Sociabilidad: cualidad imprescindible en un perro que debe trabajar en equipo. El siberiano es un perro que adora la compañía, tanto humana como canina, y la buscará desesperadamente si no se le ofrece. Otro motivo para escaparse. Por un lado le encanta estar con personas, por lo que no debemos dejarlo solo muchas horas, o empezaran los destrozos y los aullidos (por un lado por aburrimiento y por otro la ansiedad de verse "abandonado"). Además, es un ser muy social, que necesita contactar con sus congéneres a menudo. Hay gente que los considera agresivos con otros perros. En principio, esto no tiene razón de ser, un perro que deba trabajar con una docena más, a veces perfectos desconocidos, no puede andar buscando pelea con todo ser de 4 patas que se cruce en su camino. Por lo general, este problema se debe a un defecto en el manejo por parte del propietario: cuando es cachorro, se le sobreprotege, impidiendo el contacto con la mayoria (si no todos) de los perros "por si acaso", o "porque una vez le mordió uno", con esto se consiguen dos cosas: nuestro perro no sabe comunicarse con sus congéneres, al no haber afianzado las señales de desafio/sumisión, ni haber inhibido la fuerza de sus mordiscos en el juego (un juego demasiado fuerte desencadena la agresividad de otros perros, que ven en él un ataque en toda regla), y por otro se cree "el rey del mambo", es el jefe del resto del mundo, y si no ya está su amo para cubrirle las espaldas, con lo que irá retando descaradamente a todos los perros con los que se cruce. Esta actitud no es deseable en ningún perro, pero en esta raza es fácilmente evitable. Desde el primer día que pise la calle, le llevaremos al mayor número de sitios posibles, a que conozca a muchos perros, cuantos más mejor, de todos los tamaños, formas y colores. Y le animaremos a que se acerque y se relacione. Con unos trabará amistad, con otros será neutral, y alguno habrá que le rechace, pero no debemos intervenir en ningún caso (salvo que nuestro cachorro muestre miedo, para animarle a que se acerque). Dejando que se comporte como lo que es, los demás perros se encargarán de educarlo (en serio). Si alguno le atacase (por lo general, perros a los que no les gustan los cachorros, y que repelen con más ruido que nueces sus juegos), no le daremos importancia, no lo cogeremos en brazos ni le haremos mil carantoñas, simplemente le llamaremos y seguiremos camino. Si añadimos alguna frase del tipo "déjalo", el perro pronto asociará que esa palabra frente a determinados perros significa "no acercarse", útil si es adulto y nos cruzamos con un perro poco amistoso. Al oirla, el nuestro probablemente ni se arrimará (ya sabe lo que se va a encontrar). Porque claro está, hasta el perro más noble se defiende si le atacan. Otra opción interesante es la de añadir un segundo ejemplar a nuestra manada (Jerarquía).

Otras cosas a destacar: son perros muy limpios, tanto por sus costumbres como por su tipo de pelaje (se mantiene limpio sin necesidad de baños constantes), no desprenden olor, excepto cuando se mojan, suelen gozar de muy buena salud, son dóciles con los niños, con los que juegan gustosos (batiendose en retirada si la situación les abruma, pero nunca agrediendo.....a menos que ya tengamos problemas de jerarquía y/o manejo en casa antes, o el animal tenga malas experiencias de cachorro), muy cariñosos con la familia y los extraños, sin ser pegajosos, emiten gran variedad de vocalizaciones al relacionarse con otros perros (ojo, no confundirlo con gruñidos de agresividad, no tienen nada que ver).........

A grandes rasgos, estas son las cualidades de un siberiano, conocerlas y aceptarlas nos permitirá sacarle el mejor partido, y facilitará nuestra convivencia con el perro, o bien nos permitirá rechazar esta raza antes de caer en el fatal error de "puedo cambiarlo".

 


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