MATERIAL PARA MUSHING

 
Los perros nórdicos están capacitados para realizar numerosas tareas además del tiro de trineos. Sin embargo es ésta una actividad que la mayoría disfruta enormemente, y que cuando solo tenemos un perro o dos, normalmente adquiridos para hacernos compañía, es difícil de llevar a cabo por el coste del equipo y/o por la imposibilidad de conseguirlo, especialmente los que no vivimos en grandes ciudades. Con este panorama me encontré yo al adquirir mi primer siberian husky, hace ya más de catorce años, los arneses de tiro o no existían (te venden uno de paseo, que no es en absoluto útil para esta tarea) o bien, además de caro, resulta que es tan "estándar" que no le vale a ningún perro de ninguna raza, por lo tanto tampoco nos sirve.

A raíz de ese problema, y al considerar que el perro de tiro debe tirar, como pasatiempo, como modo de estar en forma (y no solo el perro), y por qué no, quizá de cara a competir en el futuro, empecé a elaborar mi propio material de mushing, buscando que resultara económico, funcional y duradero, además de poder hacerlo a la medida de cada perro, incluso según éste crece, adaptarse siempre a él, de modo que trabaje cómodo y disfrute tanto como nosotros (bueno, yo creo que disfrutan más).

Me ha llevado mucho tiempo el ir encontrando el material e ir haciendo diseños, pero actualmente todos los collares, correas, arneses, líneas, etc. que usan mis perros los fabrico yo. Lo que os voy a contar da pie a fabricar otras cosas que nos sean útiles para ellos, una vez que sabemos dónde encontrar cada cosa y cómo trabajar con ella. Con esto quiero decir que tomes lo que viene a continuación como una guía orientativa, y la adaptes a tu caso particular. Al acabar de leer, podrás al menos fabricar un equipo de mushing completo a bajo coste. En todos los casos me refiero a grupos pequeños de perros (nunca he trabajado con más de cuatro), pero con un poco de imaginación y partiendo de aquí, se puede ir ampliando el equipo en función de nuestras necesidades.

1-COSTURAS

La costura que voy a explicar es la que vamos a utilizar para todo el material, es fácil de realizar, lleva solo unos minutos hacerla y es muy resistente, ya que si el hilo cede por algún sitio, aun queda mucho hilo para mantener la estructura (hasta que la reparemos. Conviene revisarlas con regularidad). Usaremos hilo de algodón grueso, para una costura basta con metro y medio de hilo, puede costar algo al principio por la posibilidad de que se anude, pero es preferible realizar la costura con una sola hebra, eso impedirá que ceda por el lugar de unión de dos hilos diferentes.

Enhebramos el hilo y lo doblamos en dos, anudando las dos puntas por el lado opuesto a la aguja. La costura a realizar es un cuadrado (o un rectángulo no muy acentuado) con una cruz en el centro que vaya de esquina a esquina.

                               

Hacemos el cuadrado en una pasada (nos quedan visibles puntadas alternas), y seguimos con una de las aspas de la cruz, pasamos sobre uno de los lados ya cosidos del cuadrado (rellenando los huecos anteriores) hasta la otra punta, hacemos el otro aspa, volvemos al aspa inicial igual que antes (por otro de los lados)…. hasta rellenar todos los huecos para que la costura parezca una línea continua. Al acabar damos unas puntadas sobre el mismo punto, sacamos la aguja entre ambas cintas y cortamos el hilo sobrante.

En ocasiones en vez de un cuadrado debemos hacer una estructura romboide para adaptarnos a la forma del sitio a coser, pero por lo demás, emplearemos siempre este método. Si tenemos acceso a máquina de coser, mucho mejor, ella se ocupará de lo más difícil.

                                 

2-COLLARES

Si solo contamos con un perro, el collar sobra, pero para dos o más, es necesario disponer de collares cómodos y ligeros para unir a las parejas de perros entre sí. También nos sirven para el paseo, claro.

Yo utilizo dos modelos, uno es el collar fijo, el clásico que encontramos en cualquier tienda, y el collar de estrangulación con tope, muy rápido de poner y quitar y que se adapta fácilmente a distintos tamaños de cuello.

A) Collar fijo

Para este collar necesitamos cinta de nylon, normalmente con un metro sobra, una anilla donde engancharemos el mosquetón para sujetar al perro, y un cierre. Yo empleo cierres de plástico, que si bien aparentan ser frágiles nunca me dieron un problema de rotura. Son ligeros, se abren y cierran fácilmente, no se oxidan, y se encuentran en muchas mercerías.

                                                                            

La cinta podemos adquirirla en dos lugares: en mercerías (pedirla como "cinta para mochilas"), la tienen en varios colores lisos, y son un poco duras. Os sale a euro y pico el metro. En tiendas de montañismo, la cinta para arneses de montaña suele ser en colores llamativos, es mucho más suave (mejor calidad), también más cara (entre 1,50-2,50 euros el metro). El ancho que os recomiendo para todo el material es 2,5 cm, es el más fácil de encontrar, y los cierres, anillas, etc., se adaptan generalmente a este ancho. En tiendas de montañismo existen diversos anchos, si optáis por el mayor (4,5 es lo máximo que he encontrado yo) considerar que es difícil de trabajar, pues ofrece mucha resistencia a la aguja (es más duro que el ancho 2,5).

El
cierre de plástico lo tienen también en mercerías, solicitarlo igualmente como "para mochilas", hay varios tamaños. Comprobar en la tienda que la cinta que compráis pasa por las trabillas del cierre. Un cierre de 2,5 cm cuesta alrededor de 1 euro.Si preferís una hebilla metálica, preguntar en guarnicionerías, generalmente fabrican collares para perros y os las venderán sueltas. Comprobar de nuevo si el ancho se adapta al de la cinta.

La anilla es algo más complicada de conseguir. Yo he localizado dos opciones. Por un lado está la clásica en D, es más difícil de encontrar, normalmente en guarnicionerías, y ocasionalmente en ferreterías las tienen. Las que yo he conseguido se oxidan con facilidad (aunque te digan que son de acero inoxidable). Cuestan unos 80 céntimos. Las anillas redondas son más comunes, normalmente son de acero galvanizado, que no se oxida, pero si adquiere un color feo con el tiempo, especialmente si se mojan con frecuencia (en ese caso también terminan oxidándose). Las hay en diversos diámetros, optar por una un poco grande, la cinta se curvará menos al apoyar sobre su superficie (lo que supone menos desgaste en ese punto) y serán más fáciles de coger cuando las busquéis con prisa para sujetar al perro. Salen también por unos 80 céntimos, y es fácil encontrarlas en ferreterías o en centros de bricolaje (en este caso suelen venir en lotes de 4). Aseguraos en ambos casos de que el punto de unión está soldado, una anilla sin soldar se abrirá al primer tirón. Si las conseguimos de bronce, comprar unas cuantas para tener reserva, son difíciles de encontrar, pero son las que mejores resultados ofrecen. 

Este modelo tiene la posibilidad de ser ajustable a distintos tamaños de cuello. Para ello debemos comprar en la mercería una hebilla (de plástico), que nos permitirá meter más cinta en el collar e ir agrandándolo según nuestro perro crece; se nos pondrá en 70 céntimos más. Si no contamos con esta pieza, el collar será de "talla única". Lo primero es medir el cuello de nuestro perro, con esa medida cortaremos la cinta, restando lo que mida el cierre en caso de que optemos por este sistema, o dejando algo sobrante si preferimos la hebilla. En todos los casos añadiremos unos 5 cm por cada costura a realizar. Tras cortar la cinta, quemaremos los bordes hasta que se "derritan", manteniendo el mechero a cierta distancia para que no arda; así no se deshilachará la cinta. Presionar el borde quemado con algo duro y plano (un cuchillo, unas tijeras de canto) de modo que aplastemos el plástico fundido, y que no haya pegotes que enganchen el pelo. A continuación introducimos cada extremo por las trabillas de cada una de las piezas del cierre de plástico (si tenemos una hebilla, sólo habrá que trabajar con un extremo, el otro lo agujerearemos con un sacabocados a distancias iguales, y remataremos los agujeros con remaches circulares. El material necesario subirá el precio final, pues hacen falta dos herramientas específicas, que por otro lado se encuentran en secciones de bricolaje de cualquier centro comercial). El cierre cuenta con una pieza maciza y otra con 3 pivotes; la anilla debe colocarse en este momento, en el lado macizo, el otro tiene una forma algo compleja y haría que la anilla adoptase posturas extrañas cuando haya tensión. Procedemos a coser ambos extremos del modo que se explica arriba, con hilo de algodón grueso, mejor del color de la cinta, pues entonces apenas se verá (es una cuestión puramente estética). Si queremos colocar el dispositivo que nos permita agrandar/empequeñecer el collar, procedemos como indica el dibujo.


                                

Si nuestro perro es un siberiano o un samoyedo, del metro de cinta suele sobrar lo suficiente como para hacer una correa corta, quemamos los bordes del trozo de cinta sobrante pasamos un extremo por un mosquetón, y realizamos la costura uniendo ambos extremos en un punto.
 


                                           

También podemos comprar cinta más larga, y realizar una correa con la longitud que consideremos conveniente.

En este tipo de collar se puede añadir acolchado de modo similar al que se indica más adelante para el arnés:


           


B) Collar estrangulador con tope

Este modelo es más simple, pero puede presentar problemas en algunos perros al quedar una anilla de metal en contacto con el pelo, ya que aparecen en ocasiones reacciones de sensibilidad con eczemas, picor y pequeñas calvas en la zona del cuello/pecho. Es un problema menor que desaparece al retirar el collar. Si a nuestro perro le pasa, debemos optar por collares en los que las piezas de metal no contacte con el pelo (collar fijo).

Necesitaremos dos anillas y un metro de cinta, y utilizaremos como guía el esquema:

La medida final la determinaremos nosotros; al elaborarlo debemos probárselo al perro para realizar la costura ajustándonos a su tamaño de cuello, esa costura hace de tope e impide que al tensarse la cinta el perro sufra presión en el cuello. El inconveniente de estos collares es su facilidad para que el perro se los quite (al aflojarse quedan muy holgados) y la posibilidad de que lo pierda si lo soltamos con él puesto, ya que sale con solo agachar la cabeza.

                         

3- ARNESES

En arneses tenemos tres posibilidades, cuatro en realidad, porque la modalidad de arrastre de peso exige un modelo específico, con un dispositivo a la altura de los muslos que impida que las cintas se cierren sobre el perro al tirar de cargas pesadas.

             

Para tiro tenemos el arnés en X (el más habitual), el arnés en H y el Collared-Neck H-Back, que viene a ser un híbrido entre los dos modelos anteriores. La ejecución de todos ellos es similar, siguiendo los dibujos como modelos:

Lo más conveniente es ir probando el arnés al perro según lo elaboramos, para así hacer correcciones de tamaño sobre la marcha, así lograremos un ajuste perfecto. Debemos dejar algo holgado el tamaño definitivo, pues el acolchado resta más espacio del que parece a simple vista, y si lo hemos dejado justo sin él, al colocarlo (se coloca después de realizar las costuras definitivas de la cinta) se le quedará pequeño.

Para hacer el arnés necesitamos cinta similar a la empleada para el collar, tela de borreguito/peluche o de forro polar para el acolchado, y una anilla o un trozo de cuerda de montaña fina para el enganche (yo prefiero lo segundo, ya que la anilla golpea rítmicamente sobre los riñones del perro, que no se queja, pero no creo que le resulte agradable).

A-Arnés en X

El arnés "todo terreno", en X, es el que con más frecuencia se utiliza.

               

Una vez sabemos el modo de hacerlo, es fácil sacar los demás modelos, por si nos interesa especializarnos. Necesitamos una cinta de nylon de una anchura en torno a los 2,5-3 cm. Puede ser de más, pero no es necesario. Ni se os ocurra de menos, es demasiado estrecha. Por otro lado, buscaremos un tejido que nos sirva de acolchado. Puede usarse el llamado "borreguito", mejor en colores oscuros. También el "peluche", o si tenemos la suerte de encontrarlo (yo no he podido, en tiendas, pero sí reciclando mantas polares), el forro polar es el mejor (no retiene apenas agua). El no va más, el neopreno, pero encontrarlo por metros puede ser imposible. Los tejidos se encuentran en las tiendas de telas, normalmente en invierno, se usan para forrar cazadoras por dentro, o para hacer disfraces para niños.

La cinta, a veces la tienen por metros en ferreterías (se usa para fabricar cinchas para sujeción de bultos a la baca del coche), pero yo suelo comprarla en dos sitios, que la tienen más blanda: mercerías (la tienen como "cinta para mochilas"), o en tiendas de montañismo (más cara pero de mejor calidad), para fabricar arneses de montaña. Conviene tomar medidas antes de comprar, pero como promedio se necesitan 4-5 metros para un husky grandecito (sobrará, pero no suelen vender medios metros, hay que tirar para arriba). Los arneses comerciales suelen ser de varias piezas que se van cosiendo unas a otras (el cuello, el cuerpo...). Yo los hago de una sola pieza, eso tiene una ventaja importante: si alguna de las costuras cede, el perro no queda libre, aun hay unas cuantas costuras más sujetando el arnés, que en caso de desmontarse (cosa que aun no me ha ocurrido nunca, y uno de mis perros ha roto ya muchas cosas, pero no arneses) tendría que "perder" casi todas sus costuras para liberar al perro. Lo primero sería tomarle medidas al perro, con unos cuantos metros de cuerda de embalar, por ejemplo, para poder cortar la cinta principal del arnés. La medida habitual ronda los 3 metros. Una vez cortada, quemamos los extremos con un mechero, para que se fundan y no se deshilachen. No hace falta que quede bien, ya que volveremos a cortar el sobrante. Doblamos la cinta por la mitad. Tomamos el punto de doblez entre los dedos, y ahí hacemos la primera costura, una línea recta que deje un pequeño bucle de cinta.

                         

En ese bucle colocaremos al final la cuerda donde se engancha el mosquetón de la línea de tiro. Hacer todas las pasadas de hilo que podáis, ya que esa zona recibe mucha tensión, aun así con el tiempo se descoserá, pero no pasa nada, el arnés no se altera por eso, se cose de nuevo y listo. Después, con el perro delante, colocamos el bucle a la altura del nacimiento del rabo, más o menos. Pasamos cada una de las cintas por los lados del tórax, en dirección al esternón (hueso de la parte más baja del tórax, entre las patas). Cuando lleguen las cintas a la mitad del esternón, las cruzamos, y retiramos las cintas del perro. Damos unas puntadas en el punto de cruce, cosiendo ambas cintas juntas.

                               

Haremos todo el arnés a puntadas, para poder probárselo antes de hacer las costuras definitivas (seguramente habrá que hacer correcciones, de ángulos sobre todo). Volvemos a colocar el bucle en la base del rabo, y la costura que hemos hecho bajo el esternón. Pasamos ambas cintas (juntas) entre las patas, hacia el pecho. Volvemos a sujetar las cintas juntas ya por delante del pecho, las cruzamos de nuevo, y ahí ponemos la siguiente punzada de hilo.

                             

De este modo tenemos ya la parte correspondiente al pecho, donde las dos cintas irán juntas, solapándose el borde de una sobre el de la otra. Volvemos a colocar el arnés. Ahora cruzamos cada cinta alrededor del cuello, y cruzamos de nuevo ambas cintas un poco por delante de la cruz. Este punto es importante, ya que el cuello no debe quedar aprisionado (el perro tira con el pecho, no con el cuello), pero tampoco tan amplio como para que se deslice por las espaldas y no apoye bien. Debemos tener ahora en cuenta algo muy importante: EL ACOLCHADO SE COME ALGUNOS CENTÍMETROS. Esto significa que hay que dejar algo de holgura que se perderá cuando cosamos el acolchado.

Una vez tenemos el cruce por delante de la cruz, repetimos lo anterior: fijamos ese punto con hilo.

                             

Volvemos a poner el arnés (a estas alturas nuestro modelo estará harto de nosotros, jajajaja. Paciencia, no es necesario hacerlo todo en un momento). Nos quedan dos tiras de cinta sobrante, y un arnés que ya tiene forma. Ahora hay que sujetar esas tiras al arnés. Las estiramos hacia atrás, en el sentido que las costuras que ya hemos hecho (que tienen ángulo) permiten. Y la cinta se cruzará con la principal por sí sola. Para que quede bien, ha de rodear el tórax, no quedar sobre él (o interferirá con la respiración del perro). En el punto y ángulo que ambas cintas (la principal y la que aun está libre) se crucen, ponemos de nuevo la punzada de hilo.

                         

Esto se puede hacer (bien hecho) por un solo lado del perro, quitar el arnés, y hacer el otro lado por simetría. En todo caso, en cada paso a realizar, el arnés ha de ser simétrico, así que podemos ir comparando la longitud de cada tira con respecto a cada costura, para modificar algo en caso de asimetría. La cinta que sobresalga del arnés la cortamos, siguiendo el ángulo de la cinta sobre la que apoya. Ahora sí, quemamos (o mejor dicho, ponemos cerca de una llama, para que se funda sin arder) cada extremo, y en caliente lo presionamos con un cuchillo o unas tijeras, con esto conseguimos que el extremo quede liso, sin bolitas ni aristas de plástico quemado. El arnés va por ahora más o menos como en la FOTO:

                         


Ahora ponemos la X que le da nombre. Le colocamos el arnés al perro, y veremos que en la zona lumbar hay mucho sitio, y que si lo dejamos así, el arnés se desliza hacia el abdomen. Tomamos la medida que va de una cinta a otra, a la altura de los riñones, más o menos, pero en oblicuo. Con esa medida cortamos dos trozos de cinta iguales (pero un poco más grandes, que nos sobre). Los colocamos, y fijamos antes de quitar el arnés, para luego dar las pertinentes punzadas.

                           

Uno de los extremos iría aproximadamente (varía según la longitud del tronco del perro) en la mitad del espacio que ha quedado entre la última costura que hemos hecho, y el final del arnés (donde va el punto de enganche del mosquetón, en el bucle). El otro hay que sacarlo según el perro, de ahí que lo fijemos con el arnés puesto, pues tiene que amoldarse a sus riñones. Aquí podemos repetir lo de la simetría: colocar solo una cinta, quitar el arnés, y poner la otra fijándonos en las costuras simétricas. El punto de cruce de estas dos tiras, hay quien lo fija con otra costura. Yo veo más práctico coser un trocito de cinta en una de ellas, que englobe a la otra, de modo que permite el desplazamiento de ambas y se adapta mejor al movimiento de los riñones.

                           

Ese trozo puede coserse con solo una línea, en lugar de un cuadrado, ya que no soporta tensiones. Repetimos lo del cortar los sobrantes y quemarlos.

Ahora ya tenemos el arnés. Se lo probamos, y tensamos del bucle para ver que ajusta correctamente (un arnés que ajusta bien sin tensión, puede quedar mal al tensar, que es al fin y al cabo la posición real que va a tener cuando se use). Si algo no ajusta, hay que revisar dónde, las costuras tienen que quedar derechas, sin arrugas, y las cintas, tensas en todo su recorrido, no pueden hacer "bolsas". El fallo más frecuente suele ser el punto de unión entre ambas cintas en el esternón, generalmente se hace algo largo, y al tensar no quedan bien los ángulos. Si hay que separar, suele hacerse de la parte que corresponde al esternón (entre las patas), no al pecho/cuello.

Si queda bien, procedemos a las costuras definitivas. Si se tiene máquina de coser, mejor que mejor. Si no, se opta por el proceso artesanal, :-). Las costuras, con hilo doblado en dos, y en forma de cuadrado/rombo (dependiendo del sitio, han de ajustarse al cruce de ambas cintas), con una cruz en el centro (VER FOTO COSTURAS).

Finalmente toca el acolchado. Hay que medir con un metro de sastre la longitud del arnés, desde el punto de la primera costura (empezando por el lado del bucle), y siguiendo una única tira. Pueden salir tranquilamente dos metros. Pues esa es la longitud que tenemos que poner (multiplicado por dos, que son dos tiras). Y la anchura, colocamos la cinta encima de la tela, y dejamos margen amplio por ambos lados para poder doblarla y que sobresalga el acolchado. Suelen ser unos 8-10 cm. El acolchado se cose más fácil, pero se hace pesado por lo largo. Yo primero lo coso con punzadas muy amplias, solo para fijar las dobleces y que quede bien situado, y luego ya le doy la pasada definitiva. La costura de la zona del esternón, nos va a permitir además sujetar ambas cintas juntas en el punto en que se solapan. Ahí se solapan también ambos acolchados, haciendo de apoyo fuerte en esa zona, que es la de más roce. Si se hace con máquina de coser, es un suspiro, :-).

Los arneses comerciales solo acolchan la zona del cuello y del esternón. Yo me paso bastante y llego casi hasta atrás del arnés, porque no quiero marcas en el pelo (y funciona, mis perros jamás han tenido ni un triste aplastamiento de pelo después de llevar arneses a veces tensos durante horas).

Finalmente, un trozo de cuerda de montaña anudada en el bucle, y el arnés está listo.

                                                         

La longitud de la cuerda debe permitir que el mosquetón no golpee la cola del perro durante el trabajo. Yo los lavo con poca frecuencia en lavadora, y solo con agua (el barro sale bien así, aun estando seco. No me critiquéis el de la foto, está usado de hace unos días), porque alguno de mis perros le tiene manía al olor del detergente. Cada cierto tiempo hay que revisar las costuras, pues con el uso van cediendo (lentamente, y muchas veces por mal manejo nuestro, que sujetamos al perro de una sola de esas costuras para moverlo, y el exceso de tensión en ese punto rompe algo de hilo. Cuando tiran, se distribuye la tensión por todas las costuras y es raro que se rompa). En ese caso, repasarla. A veces también, tras mucho uso, cede el acolchado en algún punto. Si es descosido, pues a coser ese trozo. Si es desgaste, hay que cambiarlo entero, la cinta con el uso se endurece, y podrían aparecer rozaduras si el acolchado no está íntegro.

Como detalle final, podemos poner un trozo de cinta reflectante:

                                

que se vende en mercerías por metros, en la zona del pecho y en los costados, para que el perro sea visible por la noche. Espero que os sirva. Si aun queda alguna duda, preguntad.

B-Arnés en H

Siguiendo el esquema indicado arriba para cada tipo de arnés. El arnés en H se emplea para largas distancias, pues favorece más la posición de trote.

Los puntos de igual color indican el principio y fin de una misma tira (el verde corresponde a casi la totalidad del arnés).

                                  

C-Arnés Collered H-Back

Este modelo es una mezcla de los anteriores, es muy fácil de poner y quitar y deja la región de las costillas totalmente despejada. El esquema para fabricarlo también se puede ver al principio del texto.


                 

Finalmente (para todos los modelos) realizamos una costura en línea recta en la parte posterior del arnés, por la que pasaremos la cuerda, que anudamos con un nudo sencillo. Si hemos elegido la anilla, esta debe estar dentro del arnés cuando lo elaboramos, y la fijamos al final en su sitio. Si se rompe o se oxida demasiado, es necesario desmontar unas cuantas costuras para sustituirla.

4- LÍNEA DE TIRO

Es la cuerda que une el arnés del perro con la bicicleta ( también se conoce como gang-line). Esta parte os dará poco trabajo. Esta parte dará poco trabajo. El material a emplear es el siguiente: cuerda, uno o dos mosquetones.

La cuerda puede ser de poliéster (en ferreterías/centros de bricolaje, precio según grosor. La de 6 mm resiste una tracción de más de 300 kg, y sale a un euro el metro), ligera, impermeable, suave y barata,

                           

o cuerda de montañismo (en tiendas del ramo, en diferentes colores y grosores, la de 10 mm se pone en unos 2 euros el metro), pesa más, retiene agua y polvo, y se puede endurecer considerablemente con el uso en agua/frío.

                                 

La mejor, pero no siempre fácil de encontrar, es la de polipropileno:

                                  

No pesa nada, es impermebable, permite uniones SIN nudos, es fácil de trabajar, tiene una gran resistencia a la tracción, y tarda en estropearse con el uso. Se vende por metros en tiendas de yates y suministros navales (para lanchas tipo zodiac y para esquí acuático), y por internet, y suele ser de colores chillones. Si la encuentras, es altamente recomendable. El modo de hacer los bucles para los mosquetones es totalmente diferente que con cualquier otra cuerda, se explica más adelante.

En todos los tipos es necesario quemar los extremos definitivos para evitar que la cuerda se deshaga, de modo similar a la cinta de arnés.

La longitud que necesaria debes calcularla tú, teniendo en cuenta que los nudos pueden llevarse un trozo importante, que el amortiguador de impacto ocupa un espacio que se puede restar de la cuerda (excepto cuando está integrado en la línea, que supone un aumento considerable en la longitud inicial de la misma, pues hay que hacer nudos para fijarlo), y que la longitud final depende del número y tamaño de perros, y de lo que llevemos para ser arrastrado (bici, carro, trineo). Si es demasiado larga, en cuanto se destense un poco (por ejemplo en bajadas) será fácilmente atrapada por la rueda delantera y se enredará considerablemente (lo que además supone un tirón muy brusco para el perro). Si es corta, obliga al perro a ir demasiado cerca de la rueda en cuestión, lo que nos da un margen de frenada muy pequeño si hay que parar de golpe, y podemos atropellar a nuestro amigo. Recomiendo pasarse de largo, e ir ajustándolo sobre la marcha según lo veas apropiado, pues los nudos son fáciles de deshacer, lo que nos permite recortar lo que sobra.

Para un perro, de modo orientativo, vale con unos 2 metros (sobrando. Algo más en la de polipropileno). Esta estructura es lo que une el amortiguador de impacto con el arnés, y por tanto es tan solo una cuerda con dos sistemas de anclaje (gang-line), cada uno en un extremo. Se puede poner un mosquetón a cada lado, o bien un mosquetón en el lado del arnés y un nudo que deje un bucle de cuerda en el otro, para encajar en dicho bucle el amortiguador. Yo prefiero esta opción, resta peso a la línea y evita que haya nada dando botes durante las salidas.

                                  

El nudo lo elegimos nosotros, cualquiera que sea firme, no muy complejo de deshacer y que soporte tensión nos vale. Existen libros dedicados a esto, y puede ir probándose a ver cuál nos convence más. La idea es anudar la cuerda sobre sí misma, dejando un bucle algo holgado. Este bucle lo pasaremos por la zona de enganche del mosquetón, y lo llevaremos por encima de éste hasta pasarlo al lado contrario de entrada de la cuerda. El mosquetón queda bien sujeto, y es sumamente fácil de quita/cambiar cuando sea necesario. En la cuerda de ferretería (poliéster), se opta también por destrenzar un amplio margen, y trenzarla de nuevo sobre sí misma tras hacer el bucle, con lo que no hay nudos visibles (exige un poco de habilidad).

Si tenemos dos perros, necesitaremos algo menos del doble de cuerda, y doblaremos por la mitad para tener dos cabos iguales (tuck-line), uniremos la parte media con la línea principal (más corta que para un solo perro, pero con el mismo diseño y que irá en el amortiguador de impacto) y el resto será igual.

La cuerda de polipropileno se ahueca sola con solo sujetar un trozo con ambas manos, una en cada extremo, y juntar dichos extremos a modo de acordeón. Una vez hecho el hueco, un poco de maña para introducir uno de los extremos (QUEMADO, si no es imposible) en el hueco, a la altura que deseemos (el orificio de paso se puede abrir ahuecando las fibras en cualquier punto, con un instrumento romo, por ejemplo la tapa de un bolígrafo bic),

                            

y pasar por el interior de la cuerda un buen trozo de dicho extremo, hasta lograr el bucle del tamaño deseado. Tensamos de nuevo invirtiendo la operación inicial, y la cuerda atrapa en su interior el extremo que hemos metido, impidiendo que se salga. Y cuanta más tensión haya en la cuerda, más sujeto queda el extremo, por lo que no se deshacen los bucles. Con un poco de práctica es muy sencillo.

                           

Si tenemos dos perros, necesitaremos algo menos del doble de cuerda, y doblaremos por la mitad para tener dos cabos iguales (tuck-line), uniremos la parte media con la línea principal (más corta que para un solo perro pero con el mismo diseño y que irá en el amortiguador de impacto) y el resto será igual.

                     

5- AMORTIGUADOR DE IMPACTO

Esta pieza sirve para unir el objeto arrastrado con la línea de tiro, y se ocupa de rebajar la tensión sobre los riñones del perro, especialmente en frenadas y arranques, debido a que su base es una goma elástica. Hay diversos modelos, según la tensión que tengan que soportar (a más perros, más fuerte tiene que ser). Se puede incluso improvisar con una cámara de bicicleta que ya no sirva.

El modelo más sencillo, para uno o dos perros, se hace con mucha facilidad, si hemos conseguido cuerda de barcos:


                       
Cortamos un trozo de goma de la de pulpo para coches (en torno a un metro), y lo introducimos en el interior de la cuerda en cuestión, por el extremo que elijamos para fijar a la bici. Hay que dejarla a bastante distancia de dicho extremo, pues el bucle que haremos después para el mosquetón de enganche al manillar se lleva un buen trozo de cuerda. Una vez bien situada, hacemos un nudo sencillo en la parte de cuerda que coincide con cada uno de los extremos de la goma (el nudo debe incluir la goma en ambos lados), y a tensar con fuerza para que se afiance. Antes de hacer los nudos, debemos asegurarnos que el trozo de cuerda por el que atraviesa la goma queda “arrugado”, o sea, que permitirá a la goma estirarse, si no el invento no funciona.
Necesitamos goma de la empleada para pulpos de coche (ferreterías, unos 60 céntimos el metro), un poco de alambre rígido (si compramos una goma de las empleadas para el portaequipajes de las bicicletas, en cualquier tienda de Todo a 100, nos sirven los ganchos de los extremos), anillas o mosquetones, algo de cuerda de la empleada en la línea de tiro, y un par de alicates.

La goma vale con unos 30-40 cm, o menos, el grosor debe ser mayor cuantos más perros enganchemos, la más normalita (unos 8 mm) está bien. Quemamos los extremos y colocamos una anilla/mosquetón en cada uno, eso va por gustos, yo prefiero poner una anilla en cada extremo, y realizar la unión con el mosquetón de la línea de tiro por un lado, y con un segundo mosquetón sujeto con un poco de cuerda de montaña en el manillar de la bici por el otro, esta pieza quedará fija (no estorba), y así el resto se puede desmontar totalmente. Con el alambre debemos rodear (tres vueltas) la goma plegada sobre sí misma alrededor de la anilla, cuesta trabajo, pero debe quedar bien prieto, pues es el encargado de sujetar la goma en su sitio. Si encontramos un manguito de aluminio del diámetro adecuado, mucho mejor. Si estamos usando el gancho del pulpo, debemos primero enderezar el gancho, quitarle la cubierta plástica (como si peláramos un cable), y cortamos con el alicate justo en la base del gancho (la parte en espiral que rodea la goma nos sobra). Una vez rodeado con el alambre (hay que doblarlo con ayuda de dos alicates), presionamos con ganas para que quede muy prieto. A continuación anudamos la cuerda en uno de los extremos, fijándolo en la anilla y sobre el pliegue de la goma. Tensarlo bien antes de seguir, enrollar de modo holgado la cuerda sobre la goma en dirección al otro extremo, unas 4 ó 5 vueltas, y repetir el anudado en el otro extremo, cortando lo que sobre, y quemando el extremo final. Al tirar con ganas de los dos extremos en direcciones opuestas, la cuerda debe permitir que la goma se estire ampliamente PERO NO EN SU TOTALIDAD, ya que es la cuerda la que debe aguantar la tensión final.

                       

 

                     

El enganche en la bici se puede hacer simplemente con un trozo de cuerda anudada sobre sí misma, de modo similar al arnés, pero introduciendo un mosquetón (una anilla si hemos puesto mosquetón en el amortiguador) antes. El mejor lugar para colocar esta pieza, que queda siempre ahí, es en la parte más baja posible del manillar, siempre y cuando no la línea de tiro no tropiece fácilmente con la rueda (cuidado con los cables de los frenos). De ese modo la línea de tiro queda relativamente horizontal con respecto al lomo del perro, y el tirón de salida no desestabiliza la bici.

                          

6- BOTITAS

En teoría necesitamos 4 por perro, pero sería deseable no tener que usarlas todas, si es así, puede que el suelo que usamos no sea el más apropiado para el animal. Nos servirán para proteger lesiones existentes en las almohadillas, para transitar por suelos abrasivos (asfalto), o en caso de que nuestro perro haya demostrado tener ahí su talón de Aquiles.

Las hay de diversos materiales. Las más habituales, de forro polar,

                                

solo sirven para nieve, o para cubrir una herida en casa (con suelo abrasivo, se desintegran en unos minutos). Otros modelos se hacen con cordura (el tejido del que se fabrican las mochilas), o de caucho:

                                  

Hay quien las improvisa con cámaras de bici (en tal caso, vigilando la humedad: los perros sudan por las almohadillas, y con el ejercicio y una bota impermeable, puede macerarse la pata y empeorar las lesiones). A la hora de colocarlas en las manos, debemos colocar un poco de esparadrapo entre el quinto dedo (la uña que no toca el suelo) y la pata, para que dicho dedo no haga presión sobre la piel a causa de la botita, y provoque alguna úlcera en esa zona.

Necesitamos forro polar (o del material que vayamos a usar), un rectángulo de unos 15x30 cm por botita será suficiente (para husky y samoyedo), y una tira de velcro (en mercerías, las hay en distintos anchos, la de 2 cm está bien) algo más larga que el diámetro de la pata del perro (a la altura de los carpos/tarsos).

Cortamos el patrón según el esquema (dejar márgenes para la costura, más vale que sobre tela que podemos recortar después, que no que nos quedemos cortos),

                     

y cosemos con el mismo hilo de siempre. La parte inferior no lleva costura, el patrón es de una sola pieza para que no haya costuras rozando la almohadilla. En la parte superior realizamos un pequeño dobladillo. Conviene adaptar el tamaño al pie del perro, pues éste es muy variable por individuos; comprobar que entre y salga con facilidad. Al acabar le damos al vuelta a todo como si fuese un calcetín. Después fijamos el velcro a unos centímetros de la parte superior de la botita, solo un extremo, el otro queda libre para rodear la pata ; la otra parte del velcro la recortamos casi en su totalidad, manteniendo solo un rectángulo que fijamos sobre el comienzo del velcro ya cosido. Allí es donde se fija la tira larga al colocar la botita. Al ponerlas debemos encontrar un punto medio entre la presión suficiente para que la bota no se salga, pero que no sea tanto que dificulte la circulación del pie. Si somos un poco mañosos, es preferible intercalar unos centímetros de goma (en cualquier mercería la tienen por metros) en el velcro, de modo que dé una buena sujección sin presionar demasiado.Otra opción que se ve con frecuencia es la de sujetar la botita con cinta americana a la piel del perro, porque es muy frecuente que con los movimientos el velcro sea insuficiente, y se vayan perdiendo por el camino.

Es conveniente añadir un cuadradito en la parte que apoya en el suelo de tejido de cordura (como el que se usa en mochilas de montaña), pero yo no he conseguido encontrarlo en ningún comercio por metros. Si disponéis de alguna mochila vieja, podéis sacarle partido así. Este refuerzo aísla mejor la almohadilla, el forro coge menos agua, y se desgasta mucho menos, especialmente si trabajamos sobre tierra (el forro polar se desintegrará en la primera salida sobre suelos que no sean nieve o hierba).

7- NECK-LINE

Recibe este nombre la cuerda que une el cuello de dos perros que forman pareja en el tiro. Evita que cada uno se vaya hacia un lado al pasar junto a un árbol (creemé, lo hacen), y ayuda al guía a "arrastrar" a su compañero en la dirección que nosotros indiquemos. Además mejora la eficacia del tiro, al eliminar fuerzas centrípetas (no se tira igual en línea recta que de lado).

                     

Necesitamos cuerda y dos mosquetones, más bien pequeños, ya que no van a soportar mucha tensión, y así aligeramos peso del cuello de los perros. Anudamos los extremos sobre sí mismos, dejando un bucle en cada uno, de modo similar a la línea principal. Los mosquetones se fijan igual. Es recomendable lo anterior, dejar cuerda de más y el nudo flojo, de modo que en la primera salida podamos ajustar la longitud de la cuerda a nuestras necesidades, para finalmente cortar lo que sobre y afianzar los nudos; de modo orientativo valen unos 30 cm de longitud final, a lo que debemos añadir la cuerda necesaria para hacer nudos. Aquí nos servirá cualquier nudo sencillo.

Si la hacemos con cuerda de polipropileno, procedemos igual que para la línea de tiro, un pequeño cabo con dos bucles, uno por extremo, y dos mosquetones pequeños.

8- PARACHOQUES

El parachoques es una estructura que se coloca cubriendo la rueda delantera de la bicicleta. Su misión es doble: por un lado impide que la rueda roce el trasero del perro en caso de que nos acerquemos demasiado (si ha de “empujarle” algo, mejor que sea algo fijo que no algo en movimiento). Por otro, cuando la línea de tiro se afloja y cuelga por el suelo, se ocupa de que no roce la rueda y sea “engullida” por ésta, provocando un buen tirón en los riñones de nuestro siberiano y casi siempre nuestra caída, por bloqueo instantáneo e inesperado de la rueda delantera.

Aquí hay que ponerle imaginación. Mi parachoques está fabricado con la estructura de un porta-bultos de los que se usan normalmente en la parte trasera de la bici. La sujeción se realiza en el tornillo/eje de la rueda delantera, que es de tipo apertura rápida. He sustituido el que traía la bicicleta original por uno más largo, ya que los varios milímetros de grosor de las varillas de metal del parachoques se llevan un margen, y se sujeta en su sitio solo por la presión de cierre de apertura rápida.

                         

En principio los perros pueden amarrarse a esta estructura, pero yo lo encuentro peligroso, pues el enganche queda muy abajo, y en una parte móvil, con lo que si los animales deciden ir hacia la cuneta, o en una dirección distinta de la nuestra, giran bruscamente el manillar y suelen provocar un “aterrizaje forzoso” del musher.

COMENTARIOS FINALES

Para elaborar líneas más complejas se puede ir ampliando lo que hemos mencionado arriba.

El stake-out es el dispositivo que se emplea para sujetar a los perros en áreas de descanso, les permite estar separados unos de otros y bien sujetos; aquí cada cual se puede complicar la vida todo lo que desee. Yo tengo cable de acero plastificado (de venta en ferreterías, por metros), al cual se le ha hecho un bucle en cada extremo, sujetándolo con un sujetacables o con un manguito de aluminio del tamaño adecuado.

                         

Los mosquetones, de bronce, sin lugar a dudas. Con uno o dos perros, con esto nos sobra, pues un extremo puede atarse a cualquier sitio (un árbol, una señal, el enganche para la grúa del propio coche……) y el otro sujeta al perro. La longitud, la que prefieras, si es muy largo se liará con todo, la gente aficionada suele ponerlos muy cortitos, apenas medio metro. Yo lo dejo en metro y medio, aunque efectivamente eso me obliga a desliar patas con cierta frecuencia, y si el perro es nervioso, puede tirar teniendo una pata liada y hacerse daño (no es mi caso). Cuando se tienen más de dos, se atan de otro modo. Se colocan dos picas de gran tamaño

                    

clavadas en el suelo, y el cable plastificado se tensa entre ambas. De dicho cable saldrán cables más cortos a distancias regulares (tantos como perros tengamos que atar). Aquí sí es importante la longitud de los cables cortos, pues han de impedir que los perros se líen unos con otros, o se harán daño seguro. Cada cable corto termina en un mosquetón, y se fijan al cable principal mediante dispositivos variados (disponibles en ferreterías), todos ellos susceptibles de oxidarse (lo que implica que hay que revisarlos cada cierto tiempo, y renovarlos, pues pierden resistencia y los perros terminan por romperlos). Echar un vistazo a lo que usa la gente con muchos perros será de gran ayuda.

Los mosquetones pueden ser de acero, de bronceo de aleaciones ligeras (usados en escalada), de varios modelos:

                                                                


Todos los materiales son útiles, pero los de bronce van mucho mejor con bajas temperaturas, no se oxidan, no se atascan con frío, lluvia o barro, y son realmente mucho más resistentes a la tracción. Podéis encontrarlos en tiendas de accesorios para barcos, y a veces los tienen en guarnicionerías. Por internet pueden comprarse en la página de Nordicca (ver enlaces). Los de montañismo, para partes del stake-out o para unir la línea de tiro con la bicicleta, nada más, ya que son bastante voluminosos y no giran sobre sí mismos, por lo que no se pueden usar en otros lugares. Los de acero se localizan en cualquier ferretería, el precio depende del tamaño y modelo, uno mediano (el habitual en las correas de perros de 25 kilos) nos costará unos 2,50 euros. Hay muchos modelos, pero el de las correas es el más adecuado, por lo menos en uno de los extremos de cada cuerda, pues permite que ésta gire sobre sí misma, esto no puede ser en el caso del mosquetón de bombero (de una sola pieza). Ojo al tamaño, a mí me han reventado ya un par de ellos (el situado en el manillar de la bici) en salidas especialmente entusiastas, y por seguridad he optado por un modelo pequeño de los de montañismo (caros, pero sólidos, ligeros y más fiables). Los de bronce tienen un precio ligeramente superior, muy poco, y por la diferencia de calidad, merece la pena optar por ellos. Las anillas pueden ser sustituidas por mosquetones de montañismo, muy ligeros y que no se oxidan, los hay en muchos tamaños, pero salen bastante caros (para cinta de 2,5 cm, nos puede costar unos 8 euros mínimo).

Para uno o dos perros nos bastará con una la bicicleta; hay otros artilugios (carros de tres y cuatro ruedas, necesitas a alguien que haga buenas soldaduras para fabricarse uno), pero ignoro cómo se hacen (hay muchos diseños diferentes) y en el mercado salen bastante caros. Una bici adquirida en un centro comercial da muy buenos resultados, os recomiendo un modelo económico, el que más, a ser posible, pero procurando que tenga una buena amortiguación en el cuadro y horquilla, lo agradeceréis. Actualmente por 200 euros las hay con un cuadro lleno de muelles, de modo que se va muy cómodo en ellas. La ventaja de estas bicis es que aguantan más de lo que parece, y que en caso de que la destrocéis en algún bache gigante o algún accidente difícil de explicar (he tenido algunos, :-)), la pérdida no será tan dramática. Como complementos, un pequeño faro delantero y trasero, un cuentakilómetros (el más sencillo, para ver la velocidad y kilómetros recorridos), un frontal de luz blanca (el más potente que podáis adquirir), un kit antipinchazos y herramientas comunes para bicicleta (bomba de aire, unos pequeños alicates, y llaves allen, imprescindibles), y se suele recomendar un casco de cara a posibles caídas, pero yo soy un poco bruta y nunca lo he usado (salvo en competiciones, que es obligatorio). Una pequeña bolsa para bicis, de las que se colocan en el manillar, puede resultar muy útil para llevar algunos cachivaches (herramientas, mapas, un cuenco, algo de picar, etc.). No olvides un portabidones y un bidón grande para tener agua para los perros. Las alforjas, para cuando te animes a salir fines de semana, pero aumentan el peso de la bici mucho más de lo que parece (tendrás que ayudar bastante). Altamente recomendables unos buenos guantes de tipo cortaviento, evitarán que los dedos se te congelen (es difícil frenar si no los sientes) y en caso de caída, lo primero que ponemos son las manos, y con guantes no se despellejarán. 

Un accesorio interesante, pero que hay que comprar (en la sección de Enlaces, mirar en Nordicca o en SpeedDog), es un cinturón que nos permite anclar a los perros a la cintura y llevarlos cómodamente con las manos libres, y los arneses de tiro puestos. En verano podremos hacer excursiones de montaña en las que nos cansaremos mucho menos, pues ellos nos llevan, y de paso mantienen un buen fondo para mushing todo el año. Uno ancho que cubra bien los riñones es ideal, y dura muchos años.

                                                                              




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