ADIESTRAMIENTO
PARA OBEDIENCIA

No de cara a competir, más que nada porque en España las competiciones se asocian forzosamente a defensa y rastro, con lo que el husky queda excluido, sino por el día a día, para lograr una convivencia armónica entre nosotros y con los demás (perros y personas), y porque el aprender cosas nos ayuda en dos aspectos: el perro admite que hay una disciplina (las cosas buenas hay que ganárselas), que tú exiges algunas cosas (como líder) y él debe ceder, como seguidor (¡ojo!, no olvides que el husky no es servil, no hará las cosas ni por la fuerza ni porque sí). Y el perro que aprende cosas aprende también a aprender, a recibir nueva información y esforzarse por superar metas, además de a tolerar algunas frustraciones y cierto estrés sin alterarse (autocontrol). Si eres coherente, entusiasta e imaginativo, tu husky estará encantado de hacer ejercicios contigo.

ALGUNAS CLAVES

1- Los ejercicios deben ser cortos y sencillos, apenas un minuto para cada cosa. Que no le dé tiempo a aburrirse con repeticiones. Ya habrá tiempo para pulir en el futuro.

2- La motivación, muy clara y que sea de su interés. No sirve de nada insistir con la pelota si el perro pasa de la pelota. No te cortes en usar comida, si con eso logras su atención, pero no se la plantes delante del morro para que haga el ejercicio (excepto en cachorros que se inician), se trata de que él sepa que hay un objetivo, no de que haga monerias por comida (diferenciemos entre recompensa y soborno). Si no hay atención por su parte, no hace lo que se le pide, o se dedica a hacer el tonto, sencillamente no hay premio (aunque hay que valorar si es que no nos entiende, la motivación  no le atrae, o le pedimos más de lo que puede dar).

3- El maestro tiene que saber explicarse. Nada es más frustrante para ambos que un ejercicio que no sale....porque el que enseña se empeña en explicarlo mal una y otra vez. Eso desmotiva al perro para futuros aprendizajes, y es la causa más común de que haya perros "tontos". Si de cierto modo que te contaron una vez no le entra, es probable que no sea un modo válido para ese perro, sé flexible y creativo, prueba de otra manera. Cuando lo entienda, lo hará a la primera, seguro.

4- Cuando ya sepa una cosa, repasa una o dos veces para asegurar, y descansa o pasa a otro ejercicio. Eso le mantiene despierto y atento. Empieza cada sesión con algo que ya sabe hacer (así va mejorando la ejecución, con repeticiones), y termina siempre con un éxito. Si lo que querías enseñar no sale, vuelve atrás a algo que sepa hacer, no le dejes un mal sabor de boca (y después piensa por qué no ha salido bien).

5- Las metas deben ser superables, al nivel de la edad y conocimientos de tu perro. Os ahorrareis malos ratos. Si el perro se atasca en algo al avanzar en complejidad en un ejercicio, vuelve atrás hasta que recupere la confianza, no le fuerces ni tengas prisa.

6- NUNCA adiestres si no estás de humor, lo notará y estarás predispuesto a perder los papeles, y los perderás cuando empiece a hacer el tonto (para apaciguar tu incipiente enfado, que por mucho que lo disimules se ha dado cuenta). Mejor jugar un rato, y dejarlo para otro día. El adiestramiento debe ser agradable (para ambos). Si es él el que no tiene ganas, respétalo, pero que al menos realice el ejercicio que le has pedido (antes de darte cuenta de que no le apetece dar clases ese día) o cualquier otro, por sencillo que sea. Si escuchar comandos y no reaccionar está permitido, tu perro se habituará a hacerse el sordo. Ponte "pesado" y estimulale lo necesario para que al menos haga lo que le has pedido.

METODOS

Existen muchos métodos para trabajar con perros, y hay libros que tratan ampliamente sobre el tema. Aquí me limitaré a explicar a grandes rasgos cómo "piensa" el perro a la hora de aprender, y a describir los sistemas que se suelen usar, aclarando cuáles me han ido mejor con esta raza.

Como no creo que tengas interés en adquirir grandes conocimientos en etología animal, voy a simplificar mucho, de modo que lleves una idea muy clara en la cabeza. El perro (y las persona a menudo también) busca lo agradable y rehuye lo que le produce malestar. El principio de acción-reacción es el que mejor ilustra cómo vamos a enseñar a nuestro husky a hacer de todo (el límite lo ponemos nosotros). El perro recoge información del medio (la que le damos y la que él considera relevante), la asimila y la utiliza para elaborar una respuesta a los estímulos que recibe. Él hace algo (acción), el medio le da una respuesta (reacción), y en función del resultado, la acción del perro puede reforzarse (la reacción fue agradable) o extinguirse (la reacción fue desagradable o neutra. En este caso la acción puede repetirse algunas veces más, sobre todo si alguna vez hubo reacción agradable, pero termina por desaparecer -extinción-). Y así hasta el infinito, nuestro perro realiza al día múltiples pequeñas acciones con el fin de lograr reacciones agradables o de evitar reacciones desagradables, y en base a esto se va configurando su carácter y comportamiento. Lo que debemos hacer es tratar de obtener acciones deseadas por nosotros, dándole a cambio una reacción que le agrade. En caso de que lo deseado sea evitar cierta acción por su parte, nuestro trabajo consistirá en que no haya reacción, o que esta sea poco apetecible. Lo ideal es que la reacción negativa no tenga nada que ver con nosotros (por ejemplo, si un perro que hurga en la basura se pillara "accidentalmente"· la nariz con un cepo -aflojado-, se lo pensará dos veces antes de intentarlo de nuevo, y nosotros no tenemos nada que ver. Si lo regañamos, dejará de hacerlo.....en nuestra presencia).

a) Refuerzo negativo: como su propio nombre indica, consiste en dar una respuesta negativa al perro (estímulo aversivo) con el fin de lograr que haga algo, o bien para que deje de hacer algo. Los tirones del collar para lograr que camine a nuestro lado y a nuestro ritmo, o el regañar/pegar cuando come basura, son dos ejemplos. Es un método fácil de entender por todos excepto por el perro, que a menudo no tiene muy claro o el motivo del castigo, o lo que tiene que hacer para evitarlo, más que nada porque se suelen mezclar dos técnicas: el refuerzo negativo (retirar un estímulo desagradable DESPUÉS de realizar la acción deseada -o de dejar de hacer la acción no deseada-, y el castigo -positivo-, estímulo desagradable ANTES de realizar la acción que queremos o la indeseada). Lógicamente para usar la primera tenemos que aplicar la segunda. Cuando le planteamos a nuestro perro la realización de un ejercicio, y presionamos (estímulo negativo) para forzarle a que lo haga, provocamos una situación de ansiedad en el animal, que desemboca en frustración cuando no ve una salida muy clara al problema, es decir, se le obliga a hacer algo, pero no damos muestras evidentes de qué es ese algo (generalmente porque no se le ha explicado antes). Es un sistema muy duro y aunque le sale a cualquiera a la hora de aplicarlo (en realidad es lo que nos sale a todos cuando algo no nos satisface a la primera), rara vez se usa bien (se aplica fuera de contexto o a destiempo o de modo desproporcionado para el carácter del perro y/o la situación). En el husky es totalmente inútil ya que es una raza que no soporta la presión, la salida ha de ser muy evidente, y suele evitar el castigo con la huida (es decir, aprende -más o menos, a tenerte miedo-, pero no obedece). Puede resultar útil para determinadas circunstancias, en que el estímulo negativo no tenga su fuente en nosotros (el perro que come algo del suelo previamente rociado con tabasco está recibiendo un aversivo, pero la salida es obvia, la presión escasa, y nuestra participación -a sus ojos- nula). Para el resto más vale olvidarse, o tendremos que correr tras nuestro husky a todas horas a partir de los 3 meses, y habrá que regañarle para que haga cualquier ejercicio con la correa (ya que en cuanto le soltemos no nos mirará siquiera). Además, la gran cantidad de consecuencias negativas que se generan con estos métodos, aparte del tema ético, hacen totalmente desaconsejable su empleo como sistema educativo. Muchos de los problemas de obediencia e incluso de conducta que presenta un elevado número de animales (no solo perros) están directamente relacionados con la aplicación constante de castigos positivos y refuerzos negativos. 

b) Ensayo y error: es un método intuitivo de aprendizaje que básicamente usamos todos. Se prueba a hacer algo para lograr un resultado, si no sale se prueba de otro modo, y de otro.....hasta que conseguimos el objetivo. Va bien con huskies, siempre y cuando controlemos todas las variables en cada ensayo, ya que si los errores que cometa dan pie a comportamientos que le produzcan alguna satisfacción pero que a nosotros no nos interesen, la hemos fastidiado. Un ejemplo. Nuestro perro va paseando, ve a otro y quiere ir a jugar, le vamos a soltar, pero el comportamiento de saltar y brincar, además de no deseable, nos impide alcanzar el collar. Esperamos a que ensaye conductas hasta que aparezca la que deseamos (que se siente y espere). Si al final lo hace, y se le suelta, obtiene su recompensa, y probablemente tenderá a repetir esa conducta en el futuro (nos interesa). Pero si en sus intentos cabecea y recula y logra quitarse el collar, eso será lo que haga cada vez que quiera hacer algo que la correa le impide, y nos costará evitarlo. Así que aplicar con cuidado, a ser posible que los errores a cometer nunca sean solución al problema planteado.

c) Canalización: o más fácil de entender, distracción. Este es muy útil, aunque a veces difícil de lograr en un husky. Consiste en evitar la realización de comportamientos indeseables guiando al perro hacia otros que sí son deseables. Un ejemplo, el perro que muerde la pata de la silla. Si le damos orden de no hacerlo, probablemente lo dejará.....un rato. En seguida volverá a repetir, y si insistimos mucho, o aplicamos un estímulo negativo, dejará de hacerlo delante de nosotros (o sobre esa pata), pero no parará de masticar los muebles. Hay que canalizar ese comportamiento hacia cosas que sí estén permitidas (para lo cual tiene que tener acceso a ellas, claro). El perro que corre fuera de control porque ha visto algo que no sabemos ni lo que es puede ser canalizado hacia otra cosa, llamando su atención con un juguete, una carrera retadora en dirección contraria, o indicándole que por otro lado hay algo más interesante ("mira, un perro¡", dicho cada vez que el cachorro se cruce con alguno sirve para que en el futuro sepa lo que encontrará si oye esa frase, Y a los huskies les interesan los demás perros. Procura no mentir, no son tontos y no picarán dos veces seguidas). Es muy útil si se le echa imaginación, pero no sirve cuando el estímulo que desencadena el comportamiento indeseable es muy fuerte (por ejemplo, perseguir ovejas), ya que rara vez vas a lograr ofrecer algo mejor.

d) Método clicker (refuerzo positivo): se denomina así a un sistema que emplea un clicker (rana o grillo) para confirmar al perro la correcta ejecución de algo que nos agrada, haciéndole saber así que recibirá cosas agradables por ello. En nuestro caso podemos prescindir de él (aunque recomiendo su uso), es tan solo una herramienta que permite un marcado casi instantáneo de nuestra satisfacción por las acciones del perro, pero la filosofía que hay detrás es sumamente interesante. Por un lado, no se fuerza al perro a hacer nada (perfecto para animales miedosos, maltratados o agresivos, no hay que tocarlos), tan solo se espera a que lo haga (la gran mayoría de comportamientos deseados en el perro surgen de modo espontáneo en algún momento del día, o podemos provocarlos con gran facilidad). Y cuando esto ocurre, se marca (click, ¡bien!...) y premia al perro. Cuando capta la mecánica, el perro realiza comportamientos diversos intentando averiguar cuál es el que deseamos. Cuando lo repita con soltura, se añade el comando a asociar a esa acción, de modo que con el tiempo el perro ofrezca el comportamiento cuando se lo pidamos, y no de modo espontáneo. Un ejemplo. Queremos que nuestro perro se siente. Podemos obligarle con el clasico "eleva la correa hacia arriba y empuja el culo hacia abajo". Nuestro perro trata de volverse a ver qué hace nuestra otra mano (y no puede porque casi le estamos ahorcando) y opone resistencia a la mano que empuja hacia abajo, terminando por recular en un intento de librarse de la correa. Todo un éxito, no solo no se sienta, sino que nos empieza a tomar algo de miedo ("qué tio más raro"). Ahora observa al cachorro tras un rato de juego. Se sienta solo. Bingo. Marca con el cliker, o en su defecto, con la "palabra mágica" que usemos habitualmente, y rápidamente premiar (si usamos el clicker, no hace falta ser tan rápidos). El perro se queda algo sorprendido ("¿qué ha pasado?"), y te seguirá y pedirá otro premio. Ni caso. Cuando se vuelva a sentar, otra vez lo mismo. En muy pocas repeticiones se da cuenta de que cuando posa el culo en el suelo, le cae algo. Es hora de introducir el comando (sit, sentado, sienta....). Otras repeticiones más, y ya tenemos un perro que se sienta a la orden y por las buenas. Para pulir (mejorar las posturas, lograr un sentado más rápido, que aguante más tiempo sentado), basta con elegir bien el momento del marcado (un poco más tarde cada vez: sentados más largos. Solo cuando se siente en menos de X segundos: sentados más rapidos. Cuando se siente de frente a nosotros: sentados en determinadas posiciones). Asociar el click con "muy bien " es sencillo: hazlo sonar cuando el perro coma, cuando juegue, o simplemente haz click y premia (sin que el perro haga nada de particular). Es un magnífico sistema para lograr cosas que no sabes muy bien cómo explicar, pero que el perro hace de vez en cuando por si solo, y si el sistema te interesa, puede dar mucho más de sí.....(libros).

e) Moldeado (shaping): derivado de lo anterior, consiste en enseñarle algo al perro por aproximaciones paulatinas a lo que deseamos de él. Muy útil para ejercicios complejos, cuando se usa con frecuencia el perro aprende a dar respuestas más rápidas. En un ejemplo sencillo, para que el perro se siente podemos premiar toda insinuación de bajar el trasero, después premiar cuando este más cerca del suelo, y finalmente cuando el perro definitivamente se sienta. Requiere mucha atención por nuestra parte (para no dar marcados y recompensas erráticas que el perro no comprenda) y una buena motivación.

f) Target: tambien derivado del clicker, para obtener otras cosas muy diferentes. Enseñamos a nuestro perro a seguir un señalador (un palo, nuestro dedo) y a tocar un objetivo prefijado. Es de utilidad para ejercicios algo complejos (por ejemplo, que vaya a un sitio alejado de nosotros, o que pase por algún lugar que no le inspire mucha confianza). Se roza el hocico del perro con el dedo o el palo, se marca (click/bien...)y se premia. Repetimos. En seguida el perro buscará el extremo del señalador para tocarlo. Añadimos el comando (toca). Y a buscarle aplicaciones (ver más adelante).

Hay que recordar algunas filosofías que nos facilitarán el trabajo:

- Un problema grande siempre puede dividirse en problemas pequeños: Si tenemos un ejercicio complejo, lo dividiremos en varios ejercicios sencillos, que una vez sean ejecutados correctamente, pueden unirse para lograr la idea inicial (moldeado). Si empezamos a enseñárselo por el final, el perro siempre avanzará hacia algo que ya conoce, lo que le dará seguridad en sus acciones.

- Si el método no funciona, cambialo: Tenemos un perro que no ha demostrado ser tonto (yo por ahora no conozco a ninguno que realmente lo sea), está motivado y nos presta atención, pero no hay modo de que se tumbe. No te entiende. El modo que has elegido para explicarlo no le vale. Busca otro, y otro, hasta que lo entienda. En la mayoría de las ocasiones nuestro perro quiere cooperar, si no logra hacerlo bien, es posible que la culpa sea nuestra. Y si lo hace mal un par de veces seguidas, seguro que la culpa es nuestra (él está haciendo cosas, no?).

- Las metas deben ser realistas: Tu perro puede ser Lassie.....pero no en unos días. Si pedimos demasiado, el perro se verá desbordado ante una tarea que le supera. En cambio el colocar pequeñas metas que se van superando exitosamente estimula a enfrentarse a nuevas dificultades, y anima a ambas partes a marcarse nuevos objetivos. Si vemos a un perro con años de entrenamiento sentarse, y pretendemos que el nuestro lo haga igual, no lo lograremos. Primero que se siente, luego que lo haga deprisa, luego que lo haga deprisa y de frente a nosotros, luego deprisa, de frente, y 3 minutos; deprisa, de frente, 3 minutos y con distracciones.......así acabará por sentarse como ese perro que nos impresionó una vez.

- Tras cada ejecución correcta, confirma: Esto quizá suene obvio, pero se olvida a menudo. Cuando el perro hace algo bien en aprendizaje, hay que premiar. Si lo hace bien de modo cotidiano, hay que confirmar. Con un perro adulto, basta una ligera caricia, o una sonrisa, en uno algo más joven , un "muy bien" (o lo que usemos antes de premiar) le indicará que hace lo que deseamos. Si damos órdenes sin confirmar el perro puede pensar que está equivocándose en algo, y la siguiente vez desoírlas. Y si insistimos en repetir una orden sin confirmar cada ejecución, el perro se verá en una situación muy conflictiva que no sabrá resolver. Si quiero lograr un sit muy correcto frente a mí, casi sobre mis pies y con el perro sacando pecho, puedo repetir la orden dando un paso atrás en cada ocasión (el perro cada vez se acercará más), pero si no confirmo tras cada ejecución, el animal creerá que no lo hace bien, pues no haces más que repetir y no das señales de ejecución correcta. Puede parecer de perogrullo, pero intenta darte cuenta de cuántas veces a lo largo del día le dices a tu perro algo y luego no confirmas (por ejemplo, cuando le dices "no", y obedece, ¿qué haces después?). Olvidar esto es un buen camino para lograr una "sordera" permanente en nuestro husky.

ALGO SENCILLO....

Algunos ejercicios para "forzar" al perro y no esperar a que los haga por su cuenta:

Sentado: vete con el cachorro a dar un paseo, juega con él, y cuando esté cansado y sin distracciones (al principio esto es fundamental, el husky se distrae con todo, no nos pongamos las cosas más difíciles), colocas una golosina en el puño, le dejas que la huela, y con toda su atención puesta en tu mano, la elevas por encima de su cabeza (pegada a su hocico) y la llevas hacia su grupa. En su intento por seguirla (si salta la has elevado demasiado), se le "caerá" el culo al suelo. Bien. Premio. Repite tres o cuatro veces más mientras le dices el comando a asociar.

Tumbado: con el perro algo cansado, y la golosina en un puño, le dejamos oler, y llevamos la mano hasta el suelo, dejándola allí. Primero se sentará (antes funcionaba, no?), luego hará un poco el tonto, seguirá rascando y mordisqueando la mano (duele, aguanta un poco), y finalmente, si la golosina es lo bastante interesante, se tumbará.....desesperado. Abre la mano. La siguiente vez que lo repitas, la secuencia será más corta (no sabe muy bien porqué se abrió la mano, pero sí sabe lo que no sirvió para abrirla). Y vete añadiendo una orden (tumba, tumbado, tierra, down, platz....).

Dar la pata: fácil. Golosina en una mano, y toma la pata de tu perro con la otra. Premia. Repite unas cuantas veces, lleva tiempo. Añade el comando mientras coges su pata. Tras unos días, prueba a decir el comando y extender la mano (sin cogerle la pata). Si te la ofrece, premia, si no, cógesela de nuevo y premia, unas cuantas veces más.

Venir a la llamada: la más sencilla, aunque luego cueste mantenerla. Elegir un momento en que el cachorro parezca aburrido, agacharse en cuclillas, con los brazos abiertos, y decir su nombre, y ven (o lo que queramos usar). Cara muy sonriente. Casi seguro que viene. Premiar efusivamente y dar muchas caricias, e incluso juegos (es una orden importante, y no solo nos conviene que la haga, nos interesa que la haga con alegria y a la carrera, como un cachorrito durante toda su vida). Si no se decide, dar unas palmas y abrirle los brazos de nuevo. ¿No viene?. ¿Estás seguro de que está aburrido?. Otro modo es con el cachorro atado a una extensible o cuerda larga, atraerlo suavemente mientras damos la orden, pero no soy partidaria de forzar físicamente al perro a hacer nada nuevo, nuestro trabajo consiste en tener el suficiente ingenio como para lograr la respuesta por su parte de modo natural (un perro que viene arrastrado no viene rápido ni alegre, lo de la "fuerza mágica que le atrae" que se lee a menudo, no sé otros perros, pero el husky no se la traga).

TRUCO:si nuestro husky joven, con la llamada ya bien aprendida, decide saltársela a la torera e ignorarnos, no vayas hacia él, no le grites, no te enfades. Así no solo no lograrás que venga, sino que la siguiente vez remoloneará aun más. En la adolescencia es normal que un cachorro que antes acudía muy bien a la llamada se haga el sordo de vez en cuando. De nuevo nos está probando (o has trabajado poco la llamada, ante la duda, y si no es un episodio puntual, vuelve a insistir en el ejercicio), y es un momento decisivo. Parto de la base de que se le ha soltado en una zona amplia y segura, lejos de carreteras (en caso contrario, tenemos un problema), por lo que podemos mantener la calma. En estas situaciones, suele funcionar lo siguiente: cuando el perro está a su aire y no acude a nuestra llamada, decimos su nombre en voz alta, hasta que nos mire. Con eso basta. Y ahora, con decisión, echamos a andar en dirección contraria a la que él llevaba, incluso podemos correr. En este caso, la idea es que si cuando él va en un sentido, tú le sigues, él dirige. Así que ¿para qué acudir a la llamada?, ya vas tú, :-). Si mientras él va en una dirección, el candidato a líder decide largarse en la contraria, lo más probable es que ceda (eso era lo que quería comprobar). Cuando nos alcance, un premio y caricias, como si hubiese obedecido correctamente, y seguimos camino. Si realiza sistemáticamente este comportamiento cuando volvemos a casa, los paseos son demasiado cortos y/o aburridos, hay que modificar la rutina, además de practicar MUCHO (en este ejercicio nunca hay exceso de práctica) el ejercicio de la llamada en distintos contextos. Si cuando desobedece está jugando con otros perros, no nos molestemos, aun cuando vayamos en dirección contraria, no nos seguirá, o al menos no lo hará enseguida, es mejor esperar (pero tampoco ir a por él, en cuanto veamos que busca contacto visual, nos largamos a toda velocidad alejándonos del perro).

No tirar de la correa: sobre esto se pueden escribir enciplopedias. En estos perros, deshecha los collares estranguladores, de pinchos, y en general todo aquel que no sea de 2,5 cm de anchura mínimo (recuerda, la presión la evita con la huida). Queremos un perro con cuello delicado, y con tirones y cadenas solo logramos que haga "callo" en esa zona, además de minar su confianza en nosotros. Lo mejor, como en todo, es empezar desde el principio. El cachorro se acostumbrará a llevar collar en casa, a ratos, debe estar cómodo y algo holgado (los de nylon, los mejores, y si son acolchados, ideales), pero no tanto que si tira hacia atrás pueda quitárselo (es peligroso). La otra herramienta es una correa extensible, de cinco o de ocho metros (hay que tener algo de pericia, si se sabe manejar, estas correas son muy prácticas. Si nos limitamos a sujetar el mango, son todo inconvenientes). Por lo general un cachorro de 2 o 3 meses no se separa a más distancia, solo avanza, investiga, se detiende, mira hacia atrás para confirmar que le siguen.....y nunca llega a tirar. Si cuando él avanza nos ajustamos a su paso (es un perro de movimiento ligero, pues andemos a trote ligero. Cuando crezca, nosotros mantendremos el paso algo ligero, y él aflojará algo el suyo, asi llegaremos a un acuerdo. Si pretendes que ande lentamente todo el tiempo, mejor busca otra raza, el siberiano es un trotador nato, y debe poder trotar de vez en cuando), es casi seguro que no tendrá oportunidad de tirar. Vamos bien. De vez en cuando se colocará a nuestro lado de modo espontáneo, momento en que aprovecharmos para cubrirle de alabanzas, caricias y alguna golosina. A nuestro lado se está de maravilla, no?. Cuando empiece a crecer un poco, los cinco metros de correa se le quedan cortos, y no vamos a correr tras él, claro. En estos momentos hay varias opciones. Si  tira, nos paramos en seco en el sitio, seguirá tirando y dando brincos......hasta que ve que no hay modo de avanzar, y se vuelva hacia nosotros, casi seguro que se coloca a nuestro lado, en ese momento avanzaremos. Volverá a hacerlo, y nosotros reaccionaremos igual. Es muy lento (puedes tardar 5 minutos en avanzar unos metros, al menos al principio, sobre todo si el perro ya tiene costumbre de tirar), pero funciona. Llega un momento en que correa tirante significa "imposible avanzar", y creeme, tu husky sabe muy bien cuándo se está tensando la correa. En el momento en que tirar le sirva para alcanzar un objetivo interesante para él, lo hará cada vez con más fuerza e insistencia (y a ese juego no le ganas). Al impedirle tirar DESDE UN PRINCIPIO no dejamos que se afiance el "ejercicio": correa tirante = objetivo conseguido. Otro modo es no dejarle tomar la iniciativa (eso se les da de maravilla), cuando veas que la correa va a tensarse, cambia la dirección del paseo, cambiar tantas veces como sea necesario, de modo que el perro tenga que fijarse en nosotros (con una extensible esto puede ser complicado, se liará con todo lo imaginable, mejor una correa fija de cierta longitud). Y otro modo, cuando tense la correa, damos un tirón seco y breve (con suavidad, es un cachorro) mientras decimos "no", felicitando cuando mantenga la correa relajada (para eso es necesario un perro sin callo en el cuello, esos tirones son muy eficaces para evitar que nos arrastre en un momento dado, o para recuperar el control cuando se exalte demasiado, pero no abuses, equivalen a una amenaza en el idioma canino y minan la confianza del perro hacia ti). El mantener la correa constantemente tensa en dirección contraria al perro no sirve más que para enseñarle a tirar (¿por qué los perros tiran de la correa?). Hagas lo que hagas, sé sistemático y persistente cuando sea pequeño, es fácil evitar que un cachorro de 5 kilos tire, pero no lo es tanto con un adulto de 26. A menudo dejamos al pequeño que nos lleve porque no tiene fuerza para arrastranos, y no le damos importancia ni le corregimos (ni le enseñamos lo que se espera de él). Pero al igual que todo lo demás, lo que hace el cachorro de modo cotidiano se convierte en hábito en el adulto, y luego es casi imposible rectificarlo, especialmente si a él tirar le funciona para conseguir su objetivo (llegar a algún sitio). Asienta las buenacs costumbres desde el principio, y nunca tendrás que pelear con una correa tensa.

En perros adoptados de adultos, que ya vienen con el problema asentado, o si el nuestro ya es mayor y tiene esta costumbre, yo hago lo siguiente: si quiere tirar, que tire. Voy a una pista llana y desierta, le pongo un arnés de trineo (si no tiene costumbre, unos días de adaptación previa son imprescindibles), y le doy vía libre.¡¡OJO¡¡, puede ser muy peligroso para nuestra integridad física manejar la bicicleta con un perro sin adiestrar, en caso de no tener experiencia en mushing, puede no ser una manera adecuada. Valorar los riesgos y usar protecciones adecuadas. Pasados unos kilómetros, estará lo bastante cansado y satisfecho como para prestar atención a lo que quiero enseñarle (normalmente un perro mal enseñado o recien adoptado tiene mucha energía acumulada, y tratar de reeducarlo en esas condiciones es añadirnos trabajo extra). Quito el arnés, y pongo el collar (nylon, fijo, ancho)y correa de dos/tres metros, ligera (la extensible aquí está contraindicada). Echo a andar con unas golosinas encima, mejor con clicker (que lógicamente hay que presentarle un tiempo antes de usarlo). Ahora es fácil encontrar un instante en que la correa permanezca suelta un par de segundos, y marcar. A partir de ahí, tenemos el interés de un perro relajado y deseoso de cooperar. Seguir andando, dejándole husmear y curiosear, marcando todo momento en que la correa está relajada. Después ya puliremos el modo de caminar o lo que deseemos, pero lo inicial es explicarle al perro que hay otra manera, muy agradable para todos, de salir a pasear. Al estar cansados (a veces, por primera vez en su vida), la mayor parte del tiempo no tiran nada, lo cual nos da muchas oportunidades de marcar. Una vez lo va entendiendo, su entorno suele mejorar sustancialmente, pues a menudo no se le sacaba a hacer ejercicio porque tiraba demasiado, al aumentar los paseos, aumentará también su relajación y la facilidad de dichos paseos. Obviamente, cuanto más tiempo lleve tirando el animal, y cuanto más "empeño" haya puesto el propietario en enseñarle dicha conducta, más tiempo llevará hacerle "olvidar" dicho comportamiento, pero ya hemos puesto los pilares de una conducta alternativa.

Suelta: esta es muy útil e importante, y en alguna ocasión puede salvarle la vida a nuestro perro. Empezamos pronto, cuando esté jugando y tenga algo en la boca. Nos acercamos con una golosina en la mano, la colocamos frente a su hocico, y damos la orden. Para poder coger la golosina tiene que abrir la boca. Se la damos. Repetir. Conviene que nos quedemos con el objeto que tenía en la boca, de cara a acostumbrarle en el futuro que suelta es dejar, no dejar y volver a coger. Pero no lo hagas desaparecer sin más, o en otra ocasión puede decirdir que no quiere que te lo quedes tú, y entonces no abrirá la boca. Simplemente coge el juguete, juega con el perro un rato......y finaliza quedándote con él. Si "suelta" implica un premio y un rato de diversión, estará muy bien dispuesto en el futuro a cederte lo que sea. Es también interesante devolverle el objeto algunas veces, así habrá más motivación: "suelta" será premio, atenciones, y no pierde el "trofeo". Cuando lo haga con soltura, sube el listón ofreciendo algo apetecible (hueso de cuero, por ejemplo), y tratando de que lo suelte gustoso. Si no lo hace, hay que volver atrás e insistir en los pasos previos. 

Cruzar la calle: imprescindible para tener un perro que no monte un número cada vez que esperemos en un semáforo. Advierto desde ya que por muy bien que lo haga, nunca le dejes suelto en la calle, pues hasta el perro más obediente decide un día que le interesa algo de la otra acera, y es casi seguro que le atropellarán. Cuando vayas por la calle y te dirijas hacia un bordillo, mantén la correa corta y da una orden (alto, stop...), y paraté unos segundos. Luego sigue andando de un lado a otro de la calle mientras das otra orden (cruza). Hazlo en absolutamente todas las aceras que encuentres, si están rebajadas, procura elegir un trozo donde haya escalón (o el perro no tendrá claro dónde detenerse). En pocos días, el perro aminora la velocidad al llegar a un bordillo, y casi con seguridad se detenga con solo oir la orden (sin tensión en la correa). Más adelante se parará sin ni siquiera oir el comando. Y en el futuro, si vamos bien, frenará de modo espontáneo en las escaleras, los bordillos de los jardines, los rebajes de los garajes......perfecto, no lo ignores, dale la orden de cruzar aunque no venga al caso, y felicítale.

Con esto ya tienes para empezar. Según las ideas que tengas en la cabeza, y siguiendo esta mecánica, puedes enseñarle docenas de cosas útiles (o no) a tu husky, que harán más agradable la convivencia diaria. Y recuerda que una vez entendido el ejercicio, la repetición es lo que lleva al hábito (y a la perfección), no olvides hacer "clases de repaso" con frecuencia.

 


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